Miguel Bosé, muy sonriente y amable, aseguró estar muy satisfecho por todo lo que se está hablando de él y de su pasado y comentó que “porque iba a molestarme si sólo es un trabajo de documentación”.

Ni hablarle de Toni Cantó le amargó la tarde. Al explicarle las declaraciones que el actor había realizado él mismo las matizó asegurando que “ha dicho que está orgulloso de ser mi amigo, nada más”.

De Homigas blancas:

Corría la década de los ochenta cuando Toni Cantó desembarcó en Madrid de la mano de Antonio Alvarado. En uno de sus primeros trabajos sobre la pasarela, el entonces modelo tuvo oportunidad de conocer a Bettina Bosé, prima del cantante.

La química entre Bettina y Cantó funcionó a las mil maravillas y al poco iniciaron una relación. Sin embargo, la misma no duraría demasiado debido a la entrada en escena de Miguel, que se volvió íntimo de Toni.

A partir de ese momento, Miguel bosé concentró una gran parte de sus energía en ayudar a Cantó a abrirse camino en el mundo de la farándula. En 1985, un proyecto que hacía tiempo estaba en dique seco por culpa de la financiación reflotó gracias a la intermediación de un avispado productor que decidió incorporar al mismo a Bosé. La película no era otra que En penumbra, dirigida por José Luis Lozano y que vería la luz en 1985.

Gracias a su posición privilegiada, Miguel Bosé consiguió imponer su criterio y Toni fue contratado. Más tarde, también el cantante llamaría a algunas puertas para que Cantó pudiera desembarcar en televisión. Precisamente, en la cadena pública presentó, junto a Paola Dominguín, Sábado Noche.

El tiempo transcurría y Bosé empezó a percibir que su sentido de la amistad no coincidía con el de Toni. Pues mientras el artista se volcaba completamente en su colega, éste parecía más interesado en escalar los peldaños que conducen a la fama.

Al final, Cantó y Miguel rompieron su camaradería. El distanciamiento sumió al cantante en una fuerte crisis personal que le hizo pasear por el lado oscuro durante algún tiempo.

Una noche en el Joy Eslava, un Bosé completamente destrozado lloró su pena ante un puñado de íntimos. Aquélla sería la última vez que el artista pronunciaría ante sus amigos el nombre de Toni Cantó.