Regresar   Comunidad biboz > Zona General > Noticias > Prensa Rosa

Responder
 
LinkBack Herramientas Estilo
Old 11-ene-2008, 05:03   #1
biboz
Administrator
 
Avatar de biboz
 
Registrado: junio-2007
Posts: 731
españa Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio de Peñafiel

Aqui os dejo trozos y fragmentos del nuevo libro de Jaime Peñafiel , seguro que dentro de poco se podra descargar en pdf , pero de momento hay que conformarse con esto...

Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio de Peñafiel


PRÓLOGO
El hecho de haber nacido ambos en 1938 ha creado a veces cierta confusión al afirmarse en algunas biografías que son de la misma edad, lo que no es cierto. Porque mientras don Juan Carlos de Borbón y Borbón nacía el 5 de enero, ella, Sofía Schleswig-Holstein Sonderburg-Glücksburg, lo hacía el 2 de noviembre. Pero de lo que no hay duda ni es discutible, sino una verdad incuestionable, es que ambos cumplen en el año 2007 setenta años. Dos jóvenes septuagenarios, cuarenta y cinco años casados (desde el 14 de mayo de 1962), treinta y dos en el trono de España (desde el 22 de noviembre de 1975) —él como Rey titular de la Corona y, como tal, jefe del Estado y ella como Reina consorte—; tres hijos biológicos: Elena (nacida el 20 de diciembre de 1963), Cristina (nacida el 13 de junio de 1965) y Felipe (nacido el 30 de enero de 1968); tres hijos políticos: Jaime Marichalar (desde el 18 de marzo de 1995), Iñaki Urdangarín (desde el 4 de octubre de 1997) y Letizia Ortiz Rocasolano (desde el 22 de mayo de 2004).
Se trata del hermoso balance de un matrimonio que, como millones de parejas, no siempre ha tenido una relación feliz, no siempre la felicidad ha presidido sus vidas en común.

La convivencia, a veces tan destructiva porque suele acabar cuando no se administra con paciente generosidad con la pasión, el amor, el cariño y hasta la amistad también ha afectado al matrimonio real con graves crisis que, de no ser vos quien sois, quizás hubieran terminado en divorcio. Durante una breve estancia de don Juan Carlos y doña Sofía en Ginebra para asistir a un importante concierto, uno de los camareros que los atendía —español, como la mayoría de los camareros de entonces en Suiza— fue testigo de una violenta, violentísima, discusión en el jardín del hotel donde se alojaban; en ella los Reyes se dijeron de todo. Mi informador, incluso, oyó decir a la Reina: «Aunque me odies no te puedes divorciar».

Pero como entonces no era posible el divorcio en el cruel mundo de la monarquía (hoy, el matrimonio del Príncipe con una divorciada y el «cese temporal de la convivencia de la infanta Elena» han convertido a la familia real en una familia cualquiera), toda la salvación residía en no interrogar, en no tratar de conocer y procurar vivir como las mujeres de Oriente: el semblante velado para que no se adivinaran en los ojos ni los deseos ni las penas.

No hay que olvidar que se trata de un hombre y una mujer, de un matrimonio de larguísima trayectoria, al que le faltan casi cuatro años para las bodas de oro. ¡Cincuenta años soportándose, Señor! Las bodas de plata o de oro son entradas para el museo de la historia de las costumbres, que dijo alguien. A partir de entonces toda la vida significa tres o cuatro vidas.
«Con estos reveses o te conviertes en una amargada o te haces sabia», le advirtió la reina Victoria Eugenia en una larga conversación que mantuvieron en Lausana tras el anuncio oficial del compromiso matrimonial. Con esta reflexión, la que fuera soberana española le recordaba a su sucesora la tragedia de su matrimonio con Alfonso XIII, en el que, para sobrevivir y no volverse loca, tuvo que recrear su propio mundo en una salita del palacio real, estancia donde se refugiaba, cuando ya no podía más, para hartarse de llorar. Cuando se había desahogado salía y se incorporaba a la familia, que nunca la vio llorar.

Manuel Soriano, en el libro Sabino Fernández Campo: la sombra del Rey, citado en la introducción de este libro, recordaba mi referencia a la crisis que vivía el matrimonio en 1992. «Estoy seguro —dije yo entonces— de que si se les deja tranquilos acabarán por superarlo».
Posiblemente así fue, pero no sin antes pasar por dramáticas etapas, incluso muy largas, en las que el matrimonio sin amor se convirtió en amor sin matrimonio. Hacía tiempo que la magia se había perdido, hasta el extremo de que la soledad sentimental entre el Rey y la Reina era abismal. Doña Sofía aceptaba la situación sin perder la dignidad, sin intentar superarla con la cólera, con la rebeldía, con algún plan, esperando que pasara. Sin preguntar nada. Durante mucho tiempo no le quedó más remedio que contentarse a sí misma.

¿Es fácil llegar a un pacto de no agresión sentimental como hicieron lord Luis Mountbatten, tío de la reina Isabel de Inglaterra, y su esposa Edwina Ashley, una rica heredera con la que se casó en 1922, cuando ella aceptó que su esposo coleccionaba amantes como quien colecciona sellos? Consciente ella de que no cambiaría, la pareja estableció un pacto: se concedían una libertad total, pero evitando cualquier escándalo. Fieles al pacto contraído, se comportaron como si nada pasara, como si de un matrimonio feliz se tratara.
Si la tormenta de las infidelidades no se lo ha llevado todo a su paso, pueden subsistir cosas positivas entre los dos. No olvidemos que los matrimonios reales han sido y son tan felices e infelices, tan felices y desgraciados como los del resto de los mortales.
Alguien dijo que el perdón, cuando ya ha pasado el hecho, no tiene gran mérito. El amor comienza al principio, eso es todo. Aunque es griega, no ha nacido para representar tragedias.
La llegada de los nietos recondujo esa felicidad a la deriva y devolvió a la pareja real cierta estabilidad emocional.

CAPITULO 1
"No es la historia de un gran amor. Ni tan siquiera una historia de amor. Tampoco la de un matrimonio por razones de Estado. "Pero tú, ¿qué te has creído? Tú no eres más que un chico, un chico de nada, que se casa con la hija de unos reyes"
Llevaba toda la razón. El chico de los 'Barcelona', aunque nieto de reyes, se encontraba por entonces en espera de un destino profesional, destino que dependía de la voluntad de un dictador que exigía que "la hipotética e inexistente monarquía pasara por la aceptación, inequívoca, de los valores del régimen del caudillo". Como así hizo el Príncipe cuando fue proclamado Rey el 22 de noviembre de 1975 .

La historia de este libro es, simple y sencillamente, la de un hombre y una mujer que hace cuarenta y cinco años decidieron unir sus vidas y sus destinos, para bien o para mal, hasta que la muerte los separe. A lo largo y ancho de todo este tiempo, en el matrimonio ha habido de todo: bueno, regular y malo. Pero aquí siguen, posiblemente porque tanto don Juan Carlos como, sobre todo, doña Sofía, piensan, igual que el personaje de Shakespeare: "Siguiéndole a él, sólo me sigo a mí misma".
"Aunque nada les predestinaba a la atracción, aparte del nacimiento", cuando afirmo que no se trata de una historia de amor al uso, no estoy siendo justo. Para la princesa Sofía posiblemente lo era. Para Juanito, lo dudo. Él mismo ha reconocido que "no soy un hombre que se enamora apasionadamente, perdidamente… a ella le gustaba yo. Eso, como hombre, me halagaba".

"Aunque a mí también me gustaba ella", tomó sus precauciones —posiblemente porque la desconfianza es madre de la seguridad que no tenía— diciéndole: "Oye, Sofi, ¿por qué no salimos un poco más y así vamos conociéndonos?". En realidad no se conocían. Se habían encontrado por primera vez el 22 de agosto de 19 54 a bordo del Agamenón. Él tenía dieciséis años. Ella los cumpliría en breve.

Parece claro que aquel primer encuentro entre los actuales Reyes no significó nada para sus vidas", hasta el extremo de que "en aquella época yo no me fijé en ella", como reconoció don Juan Carlos años más tarde. Por el contrario, doña Sofía sí se fijó en él, "pero nunca me sacó a bailar"… "Se ha dicho muchas veces que Juanito y Sofi se enamoraron allí, pero eso no es verdad. Entonces eran muy jóvenes todavía".
El segundo encuentro, el 19 de julio de 19 59, tuvo lugar en la boda de Isabel de Württemberg, en el castillo de Althausen, en Stuttgart. Algunos comentaristas y biógrafos han llegado a especular con esta fecha como la del día en que se enamoraron. Todo ello porque se les vio charlar y hasta bailar. Normal entre jóvenes de casas reales.

Por ello resulta ridículo atribuirle a Juan Carlos un comentario que nunca hizo: "¡Ah!, sí, la princesa Sofía de Grecia me ha hechizado". Tampoco acertaron Julián Cortés Cavanillas ni Fernando González-Doria cuando situaron el inicio del noviazgo de Juan Carlos y Sofía en 1960, durante las Olimpiadas de Roma, donde ella participaba como reserva de su hermano Constantino en la modalidad de vela clase Dragón con la que el heredero griego obtuvo una medalla de oro.

Difícil que Juanito se enamorara ni en Althausen ni en Nápoles, donde tenían lugar las competiciones de vela. Lo estaba entonces de la princesa María Gabriela de Saboya, que también asistió a la boda de los Württemberg y estuvo presente en Nápoles, adonde llegó junto a Juanito y la infanta Pilar en El Saltillo, el yate del Conde de Barcelona.

El 21 de julio de 19 60, Juan Carlos vuelve a Althausen para la boda de Karl Württemberg, el heredero, con la princesa Diana de Orleáns, hija de los condes de París. También acude María Gabriela, la novia del Príncipe. Pero no Sofía, cuya explicación de su ausencia tiene un tono que puede encerrar alguna que otra razón personal: "No me apetecía, no me interesaba. Podía ir o no ir. Y no me dio la gana".

¿No le apetecía ver a Juan Carlos con María Gabriela? ¿Estaba despechada y Juan Carlos había dejado de interesarle después del encuentro, un año antes, en Althausen, en el que charlaron, bailaron y se divirtieron hasta el extremo de poner en boca del Príncipe "La princesa Sofía me ha hechizado?" A lo peor por ello no le dio la gana de ir.

Aunque Fernando Rayón, siempre tan riguroso, considera "erróneamente la boda del príncipe Eduardo de Kent con Katherine Worsley, celebrada el 8 de junio de 19 61, en la abadía de York Minster, como el origen del noviazgo", el hoy Rey, ante la pregunta de Pilar Urbano: "¿Cuándo se enamoró de la Reina?", responde sin vacilar: "Yo me enamoré en el año 1961, en la boda de los duques de Kent".

CAPITULO VIII: DOS ALMAS EN PENA

"La boda de los Kent figurará siempre en la historia sentimental de Juan Carlos y Sofía. La propia Reina ha contribuido a fomentar esta tesis, esta historia, cuando reconoce: "Es cierto que al referirme a lo que allí pasó he dicho: por una vez el protocolo había hecho bien las cosas designándome a Juan Carlos como caballero acompañante. Es verdad. Lo he dicho".

Aunque en la fotografía de la ceremonia de la boda inglesa, Sofía aparece no junto a don Juan Carlos, sentado a la izquierda del heredero griego, sino entre su hermano Constantino y el príncipe Harald. Las biografías hagiográficas y cortesanas cuentan que allí se reencontraron y se enamoraron, que es mucho decir: "La boda era en York, el 8 de junio de 19 61. Los invitados llegamos a Londres unos días antes. Yo, sinceramente, no tenía interés en ir".
Leyendo estas palabras y relacionándolas con el fracaso del presunto noviazgo con el príncipe Harald, hay que reconocer que interés o ganas de asistir a un evento como el de la boda de los Kent no debía de tener. Su ánimo no tenía que estar para fiestas y menos para ésta, que podía recordarle su propia historia sentimental fracasada.
Lo mismo debía de sucederle al príncipe Juan Carlos. Así lo recuerda la Reina : "Luego he sabido que a Juanito tampoco le apetecía".
Para que no quede duda del difícil momento anímico que atravesaban los dos, Sofía reconoce: "Muchas veces he pensado que si hubiesen estado allí mis padres, quizá no habría llegado a producirse el encuentro personal entre Juan Carlos y yo. Casi seguro que no habría pasado nada entre él y yo".
Aunque no entra en detalles, no puede evitar justificar lo que ha dicho: "Porque antes habían ocurrido ya unas cuantas cosas". ¿Se estaba refiriendo a su fracaso sentimental? Puede.

Ningún historiador se atreve, ¿por ignorancia?, ¿por desconocimiento?, ¿por un falso ridículo y caritativo respeto?, a mencionar que si aquella ceremonia del matrimonio de Edward, duque de Kent, y lady Katherine Worsley fue el principio de una historia que acabaría en boda un año después, también constituyó el fin, triste, de una relación amorosa, no sólo de la princesa Sofía , casi en vísperas de un anuncio de compromiso con el príncipe Harald, sino también de la del príncipe Juan Carlos con la princesa italiana María Gabriela de Saboya.

Si la primera fue consecuencia de un, digamos, 'engaño', la segunda fue debida, no porque él lo deseara, a 'razones de Estado' del general Franco, quien, consciente de que el Estado era él, impuso su voluntad simple y sencillamente porque la princesa italiana… no le gustaba. Los motivos: "Era excesivamente libre y tenía ideas demasiado modernas", como confesó a su primo, jefe de la Casa Militar y confidente, Francisco Franco Salgado-Araujo.
La intromisión en la vida privada, íntima, del entonces cadete suponía un atropello a la libertad y a los sentimientos del príncipe. Tanto por parte del dictador como del director de la Academia General Militar de Zaragoza, quien pidió a Juan Carlos que quitara la fotografía de su novia de la mesilla de noche: "El generalísimo podría disgustarse en caso de que viniera a hacer una visita".

El general Martínez Campos, duque de la Torre , preceptor impuesto por Franco, también hizo saber al hoy Rey que debía dejar de telefonear a la princesa de Saboya. Françoise Laot escribe: "Juanito no tiene intención de desobedecer y se somete sin rebelarse, pero mucho después de haberse casado con Sofía reconocía: Hubiera podido, es verdad, casarme con María Gabriela".

Pensando en estos primeros amores de Sofía y Juan Carlos, en sus primeras decepciones y en todo lo que ha sucedido después, no puedo sino reflexionar en lo triste que resulta que la felicidad de un hombre y de una mujer pueda depender, con el paso de los años, del hombre y la mujer con los que no pudieron casarse.
La pregunta es obligada: ¿hubieran sido más felices Sofía y Juan Carlos de haberse casado ella con Harald y él con María Gabriela? Doña Sofía tal vez, don Juan Carlos, lo dudo."

CAPITULO XXXVI: MI MUJER ME PONE LOS CUERNOS

Gracias a Antonio L. Bouza , la opinión pública ha podido conocer algunos datos de ese 'secreto de Estado' que ha sido a lo largo de más de quince años el gran amor de don Juan Carlos, un secreto a voces porque todo el mundo lo conocía. No sólo en Palma de Mallorca, sino en la Villa y Corte, pero de la que nadie hablaba y menos escribía salvo las contadas excepciones a las que nos hemos referido.

Como bien dice Paul Preston, se trata de una mujer catalana que debió de nacer, según Bouza, "hacia 1948" (si así es, tiene hoy, cuando escribo este libro, cincuenta y nueve años, cincuenta y nueve espléndidos años). Don Juan Carlos la conoció "creo que en 1978" -Bouza dixit-. Era entonces una bellísima señora, dedicada "según mis noticias a la decoración de apartamentos de lujo y de grandes despachos. Y llevaba también un negocio de compra y venta de viviendas". Estaba casada con un ingeniero muy conocido en Mallorca. Hasta que un día le confesó a un amigo estar muy deprimido porque se había enterado de que su mujer le ponía… los cuernos: "Dale dos hostias al tío", le recomendó éste. "No puedo. Se trata del Rey", fue la respuesta del marido engañado. Pregunto, ¿habría alguien capaz de dárselas si se entera de que su mujer se entiende con Su Majestad? Lo dudo.

El Rey y ella "se veían, lógicamente, en Palma de Mallorca, pero también en Madrid, pues ella acudía con frecuencia a la capital de España. Y es que, al parecer, ella realizaba alguna gestión particular para Su Majestad. Pese a su “amistad” con el Rey, ella, una divorciada joven, nunca hizo ostentación de ella. Y en cuanto a discreción integral, el mismo don Juan Carlos reconoce que no sólo no ha tratado nunca de presumir de esa amistad, sino que se ha sentido siempre orgullosa sólo para sí misma, interesándose por la familia real y teniendo exquisito cuidado de no indisponer a don Juan Carlos con la Reina".

Mi madre solía decir, cuando alguien intentaba justificar lo injustificable, "déjalo estar, con azúcar está peor".

Cierto es que el ingenuo de Bouza hacía lo que podía aconsejando a su amigo el Rey: "Le digo que hay que ser lo más discreto posible. También por nuestras esposas, que están en una edad muy difícil y se deprimen mucho. Aprovecho para recomendarle que prodigue gestos de amabilidad con la Reina en público. Por ejemplo, al aparecer en las escalerillas de un avión, en actos oficiales de cara al público. Simplemente mirarla más, cogerle por un brazo".

Era tal la complicidad de Bouza con el Rey en el tema de la decoradora que, en cierta ocasión, "recordé a don Juan Carlos que tenía yo empezado un poema 'Marta, mirto…', y le propuse adaptarlo a ésta, para lo cual procedía algo de inspiración por mi parte, dándome detalles de su personalidad. Y con unas pocas fotografías -de las publicadas- terminé el poema que llevé a S. M. -a quien pareció excelente-, con el ruego de que se lo entregase a la destinataria, como así debió de hacerlo, y creo que le gustó mucho a ella". Fue en la mitad de los años ochenta.
¡Señor, mis reclamaciones, no a este autor, sino al maestro armero, a su amigo Bouza, un amigo que no tiene precio para este periodista!

Videos relacionados: reyes , matrimonio , libro
biboz is offline   Citar y responder
Responder


Herramientas
Estilo

Reglas del foro
not puedes iniciar una discusión
not puedes responder a una discusión
not puedes agregar archivos adjuntos
not puedes editar tus posts

El código vB está activado
Emotíconos está activado
El código [IMG] está activado
El código HTML está desactivado
Trackbacks are activado
Pingbacks are activado
Refbacks are desactivado


Discusiones similares
Discusión Iniciada por Foro Respuestas Último post
Pregunta abierta: ¿Msn de Sofia Perez Fernandez? robotRSS Dudas informatica 0 17-jul-2007 12:50
Pregunta abierta: ¿Msn de Sofia Perez Fernandez? robotRSS Dudas informatica 0 14-jul-2007 11:20
Juan Carlos Marset, delegado de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, será nombrado ma robotRSS noticias musicales 0 12-jul-2007 02:50
Pregunta abierta: hice un dibujo (retrato de una chica) programa corel paint, opinion robotRSS Dudas informatica 0 11-jul-2007 03:30
Pregunta abierta: Hice un dibujo, please alguna opinion (retrato) con programa photop robotRSS Dudas informatica 0 10-jul-2007 04:00


Todas las horas son GMT +2. La hora es 08:48 .

Humor - amor - Foro de magia - Gratis - Foro derecho - letras de canciones - monjes - Foro dj


Powered by vBulletin® Version 3.6.7
Copyright ©2000 - 2009, Jelsoft Enterprises Ltd.
Content Relevant URLs by vBSEO 3.0.0


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156 157 158 159 160 161 162 163 164 165 166 167 168 169 170 171 172 173 174 175 176 177 178 179 180 181 182 183 184 185 186 187 188 189 190 191 192 193 194 195 196 197 198 199 200 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 300 301 302 303 304 305 306 307 308 309 310 311 312 313 314 315 316 317 318 319 320 321 322 323 324 325 326 327 328 329 330 331 332 333 334 335 336 337 338 339 340 341 342 343 344 345 346 347 348 349 350 351 352 353 354 355 356 357 358 359 360 361